Parece que nada hemos aprendido de la pandemia: FAE

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“Durante la pandemia por el virus SARS-CoV-2, que redujo la movilidad humana, se han documentado casos de especies animales que deambulaban libremente por espacios urbanos, el agua de algunos lagos y mares recuperaron sus colores originales, se respiraba aire más fresco y limpio en algunos centros urbanos, sin tanta contaminación vehicular y humana, refirió el obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel.

Señaló que lamentablemente estamos volviendo a “la normalidad, que de por sí es anormalidad, y retomamos las costumbres de siempre, con lo cual seguimos destruyendo el medio ambiente, parece que nada hemos aprendido”, indicó en un comunicado.

El prelado expresó que la zona de su pueblo natal, en el estado de México, mayoritariamente es agrícola, y que hace años todo se cultivaba en forma orgánica; ahora casi todo lleva sustancias químicas para hacer rendir más la tierra y obtener mayores ventajas económicas, pero han aumentado los casos de cáncer y otras enfermedades desconocidas, lo que importa es ganar más dinero, aunque se deteriore la salud.

Agregó que la pandemia ha puesto de relieve lo vulnerables e interconectados que estamos, “todos estamos preocupados por las consecuencias sociales de la pandemia, muchos quieren volver a la normalidad y retomar las actividades económicas”.

Refirió que la “normalidad” no debería comprender las injusticias sociales y la degradación del ambiente, la pandemia es una crisis y de una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores, debemos salir mejores, para evitar las injusticias sociales y la degradación ambiental, hoy tenemos una ocasión para construir algo diferente.

Finalmente, Arizmendi Esquivel, exhortó a protegerse, cuidarse, porque este virus es desolador, “no seamos de esos irresponsables que contaminan y colaboran en la destrucción del medio ambiente, sigamos educándonos para no tirar basura donde sea, para no gastar más agua y electricidad que la necesaria, para no consumir más alimentos transgénicos, para evitar ruidos que molesten a los vecinos, no destruyamos la casa que Dios nos dio para todos”. (Fuente: Janet Hernández Cruz/Prensa Libre)