Despiden a enfermera, pese a protección de CEDH

Publicado por

Desde hace 12 años, Alicia Guadalupe Ruiz Coello laboraba para el sector Salud de Chiapas, los últimos 7 en el Hospital “Dr. Gilberto Gómez Maza” de esta ciudad capital. Sin embargo, hoy está desempleada. El actual director del nosocomio la despidió injustificadamente en plena pandemia del covid-19.

En marzo pasado, la enfermera de profesión se vio obligada a acudir ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) debido a que la jefa de enfermeras, Norma Hernández, y el director del hospital, Heriberto Saldívar Farrera, la empezaron a presionar, primero, con el cambio de área: buscaban mandarla a piso.

Su “único error”, advierte la afectada, fue haber demandado una explicación detallada del porqué de dicho movimiento, sobre todo cuando ella tiene padecimientos, como hipertensión y un problema en el corazón.

Incluso, antes de que se agudizara la pandemia en Chiapas, en febrero pasado, Alicia sufrió el primer “golpe bajo” cuando le bloquearon el pago de su sueldo, por órdenes de directivos del hospital, como se escucha en un audio que la misma afectada grabó al momento de preguntar el motivo: “Desacato de instrucciones superiores”, le dijeron.

En otro audio, se escucha al director del hospital cómo le “aconseja” que no haga más grande el problema: “Será un desgaste inútil, puede que ganes, pues sí; puede que pierdas, también; pero no se te violenta nada, y no te pasará nada si vas a piso y haces lo que se te pide, ¿no?”, le deja entrever a Alicia.

En una grabación más, la jefa de enfermeras le recrimina por qué incursionó en la vida política del sector Salud, “de cierta manera me incliné hacia una línea sindical que no está ahorita, y pues ella señala que se me habían terminado esos 12 años (laborados) y que me olvidara del pasado; entonces, fue personal y político mi despido”.

La joven madre de un varón de 14 años y de una niña de 7, lamenta que a los dos días de que la habían corrido, tenía cita médica en el ISSSTE, donde le negaron la atención por el mismo pleito laboral, “incluso me mandaban a tercer nivel a México para que se me atendiera; por eso esto no es justo, porque la misma ley te marca que, si alguien es despedido como en mi caso, tiene derecho a tres meses más de servicio médico, lo que no ocurrió”.

Lo más extraño del caso es que la CEDH envió una medida cautelar a su favor, la cual aceptaron no solo el director del hospital para el que trabajaba, sino el propio secretario de Salud. De hecho, es Carlos Alberto Pacheco Durán, subdirector de Asuntos Jurídicos, quien firma de recibido y acepta prácticamente el “error”.

Sin embargo, es este mismo personaje quien, el 30 de marzo, le envía su renuncia por desacato de órdenes, “es decir que primero acepta que se violaron mis derechos, y después, con facilidad, me corren”.

De acuerdo con esas medidas cautelares emitidas el pasado 3 de marzo por la CEDH, lo único que tenían que hacer los altos mandos, entre éstos la jefa de enfermeras y el propio director, era bajar el nivel de acoso y hostigamiento laboral en contra de Alicia y, en su momento, celebrar una conciliación.

En la actualidad, el caso está en manos de la Función Pública debido a que hubo abuso de poder y tráfico de influencias. No obstante, su situación está “congelada” debido a que instituciones que la atenderían cerraron por la misma contingencia sanitaria.

“Creo que (los directivos del hospital) lo hicieron en un momento en el que yo no pudiera iniciar algo legal”, dice la enfermera, quien lo único que solicita es que la reinstalen, aunque primero tratará de llegar a buenos términos ante los Juzgados de Conciliación y, si ahí no obtiene una respuesta positiva, acudiría a otras instancias, pues ni siquiera le han hablado del pago de su correspondiente liquidación.

Lo que más le duele, afirma la joven madre soltera, es que le costó varios años para regresar a laborar a su tierra natal, Tuxtla, pues por al menos un lustro estuvo en Chicomuselo, municipio de la región Fronteriza de Chiapas ubicado como a seis horas de esta capital.

Aunque pertenece a la Sección 50 de Salud, para ella es controversial porque la mencionada jefa de enfermeras del Hospital “Dr. Gilberto Gómez Maza” es esposa del “brazo derecho” de la secretaria general de la misma, María de Jesús Espinoza de los Santos. Por ello cree que su caso “no se mueve”.

Está desesperada, acepta, porque en estos momentos no percibe ni un solo peso y, además, no puede conseguir empleo porque prácticamente es imposible por la pandemia, “hay incertidumbre, pero también confío en que se hará justicia, porque tengo pruebas y es notorio que se trata de una represión sin sentido”. (Fuente: Christian González/La Silla Rota)